Ayer fue un día en el que, al abrir las sesiones con varios pacientes, me respondían: “Sobreviviendo.” Cuando un paciente dice que está “sobreviviendo el día a día” en salud mental, por lo general describe un funcionamiento con una carga emocional significativa. Recordemos que la persona cumple varios roles a la vez: hijo/a, madre/padre, hermano/a, empleado/a, profesional, ciudadano/a, miembro de una iglesia o de un gimnasio, entre otros. Por supuesto se puede sentir que uno está lidiando con mucho cuando varios de estos roles confligen y exigen tareas.
Posiblemente la persona se mueve de manera automática por su mundo, sin estar presente ni disfrutar los pequeños logros, detalles o señales que existen. Se esfuerza intensamente por cumplir con lo básico (trabajar, comer y asumir algunas responsabilidades). Esto conduce a agotamiento emocional, frecuente en diagnósticos como depresión, así como en estrés crónico y burnout.
Muchos de mis pacientes y colegas experimentan esta sobrecarga psicológica: esa sensación de que la vida pesa, que resulta difícil planificar, que todo tiene que ser para ayer y que se vive a mil por hora.
Me pregunto si, ante esos estresores, nos hacemos la pregunta: ¿qué está en nuestro control? Muchas tareas que no logramos completar están fuera de nuestro control, pero nos las adjudicamos. El sentido de control se reduce y eso, a su vez, afecta la percepción de rumbo, metas y prioridades.
En los rostros de mis pacientes veo embotamiento emocional. Están por estar: “Hago lo que tengo que hacer, pero no siento mucho.” ¿Se imaginan la fuerza mental y física que conlleva sentirse así?
Implicaciones clínicas (importante)
Esa frase invita a explorar:
- Nivel de depresión o ansiedad
- Burnout o quemazón
- Sueño, apetito y energía — muchas veces afectados
- Ideación suicida pasiva (“no quiero estar aquí” vs. “quiero desaparecer”)
- Red de apoyo — ¿existe?
- Funcionalidad diaria
Algunas preguntas útiles para reflexionar:
- ¿Qué significa para ti “sobrevivir el día a día”?
- ¿Qué cosas estás logrando mantener a pesar de sentirte así?
- ¿Qué es lo más difícil de tu día actualmente?
- ¿Cuándo empezaste a sentirte así?
- ¿Qué haces para el autocuidado?
Ejercicio: Toma una pausa y piensa en actividades placenteras que podrías incorporar en tu rutina para disminuir la sensación de solo “sobrevivir”. Algunos ejemplos: ejercicios de relajación o respiración profunda, salir a caminar, reír, compartir con alguien de confianza, entre otros.