Los pensamientos intrusivos son ideas, imágenes, impulsos o recuerdos que aparecen de forma repentina e involuntaria en la mente, y suelen ser perturbadores o molestosos. Se cuelan en nuestra mente sin haberlos invitado.
Características principales:
- Involuntarios: Aparecen sin que los busquemos o queramos
- Repetitivos: Tienden a regresar una y otra vez
- Perturbadores: Causan ansiedad, culpa o malestar
- Persistentes: Son difíciles de eliminar voluntariamente
Relacionados con dudas:
- «¿Cerré bien la puerta/estufa/auto?»
- «¿Y si atropellé a alguien y no me di cuenta?»
- «¿Dije algo ofensivo sin darme cuenta?»
Relacionados con contaminación:
- «¿Y si toqué algo sucio y me enfermo?»
- «¿Y si no me lavé bien las manos?»
- «¿Y si hay gérmenes en esta superficie?»
Violencia o daño
- «¿Y si empujo a alguien por las escaleras sin querer?»
- «¿Y si pierdo el control y le hago daño a mi mascota o a un ser querido?»
- «¿Y si agarro ese cuchillo y hago algo terrible con él?»
Miedo a perder el control
- «¿Y si grito algo ofensivo en una iglesia o en una reunión?»
- «¿Y si me vuelvo loco de repente?»
- «¿Y si me desnudo sin querer en público?»
Los pensamientos intrusivos se vuelven un problema cuando se interpretan como peligrosos, o se intentan controlar compulsivamente como en algunos trastornos. Es importante recordar que son normales, no definen quién eres, no predicen el futuro y la resistencia tiende a fortalecerlos.
¿Qué hacer?
- No luchar contra ellos. Entre más se intenta bloquearlos, más intensos pueden volverse.
- Reconocer que son solo pensamientos, no hechos ni deseos reales.